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CÓMO PREVENIR LA VIOLENCIA LOS PRIMEROS 1000 DÍAS DE VIDA

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Se ha demostrado que el castigo corporal y humillante puede generar daños al desarrollo social, emocional y cerebral.

 

Durante los primeros 1,000 días de vida se construyen las bases para lograr el bienestar de cada niña y niño. Al ser un periodo de elevado desarrollo cognitivo, físico y emocional, las y los bebés dependen completamente del cuidado de los adultos y a su vez, son más vulnerables al percibir experiencias negativas que se generan en su entorno.

 

En consecuencia, durante los primeros 1,000 días, las niñas y niños se encuentran en un riesgo alto de vivir violencia, lo que puede causar daños permanentes en su desarrollo o tener consecuencias fatales como la muerte.

 

Esta violencia se genera a través de castigos corporales por parte de la familia, los cuales, se encuentran normalizados y son justificados como métodos de crianza. Se estima que en México el 55.6% de niñas y niños menores de 2 años recibe algún método de disciplina violenta y el 3.1% ha sido sometido a un castigo severo, el cual incluye golpearlos en la cabeza, orejas o cara, o golpearlos con fuerza y repetidamente[1].

 

Por otro lado, las formas de violencia no sólo implican el castigo corporal, también incluyen el trato humillante. De acuerdo a la ENIM, en México 39.7%[2] de los niños y niñas menores de 2 años sufrió alguna forma de agresión psicológica, ya sea abuso verbal, ridiculización, aislamiento o simplemente les ignoran.

 

Se ha demostrado que el castigo corporal y humillante puede generar daños al desarrollo social, emocional y cerebral, causando en el largo plazo problemas de ansiedad, depresión, déficit de atención, fallas en la memoria, retrasos en el desarrollo del lenguaje, el funcionamiento cognitivo y la capacidad de aprendizaje[3]. Además, la exposición temprana a la violencia también eleva los riesgos de adquirir enfermedades crónicas en los pulmones, corazón e hígado y diabetes [4].

 

Para prevenir el castigo corporal y humillante es necesario promover modelos de crianza con ternura para que madres, padres y cuidadores traten de forma amorosa y cariñosa a niñas y niños, y de esta manera, afrontar estas formas de violencia que están tan arraigadas en la sociedad mexicana.

El contacto piel a piel en la primera hora de vida, tocar y acariciar la mejilla del bebé, conversar con él o ella, fijar la mirada en sus reacciones, demostrar cariño, ternura, sensibilidad, son interacciones necesarias con las que las y los bebés aprenden a confiar, a establecer vínculos con las personas, así como sentirse seguros y atendidos con el mundo que les rodea. Además, en todo momento se debe asegurar que las niñas y los niños crecen en un entorno en el que se respetan sus derechos de forma irrestricta, son reconocidos, valorados, protegidos y amparados en toda circunstancia, y son escuchados y confortados ante situaciones difíciles.

 

Además de la violencia que se gesta mediante los métodos de crianza en forma de castigos corporales y humillantes, en nuestro país las niñas y los niños también son víctimas de homicidios intencionales y/o por negligencia y omisión de cuidados.

 

En 2018 murieron 137 niñas y niños menores de 2 años por homicidios, los cuales en su mayoría ocurrieron en sus hogares y fueron cometidos por padres, madres o cuidadores, implicando uso de sustancias tóxicas, armas de fuego, fuerza corporal, sofocamiento u objetos punzocortantes[5]. Las agresiones y homicidios son la séptima causa de muerte en niños y niñas entre 1 y 4 años[6].

 

Ante los hechos de violencia que prevalecen en el país, es necesario que todas y todos los miembros de la sociedad asuman su responsabilidad y obligación de reconocer a las niñas y los niños como titulares de sus propios derechos, y que en consecuencia se transformen las relaciones entre adultos, y niñas y niños, asegurando que sean de mutuo respeto, reconocimiento, y garantizando en todo momento la protección de su integridad, dignidad, y el conjunto de sus derechos. 

 

Las madres, padres y cuidadores tienen la obligación de garantizar hogares y entornos seguros que promuevan una crianza positiva y libre de violencia. Las comunidades también deben asumir el compromiso de cuidar la dignidad de todas las niñas y los niños y tratarlos desde el reconocimiento y el respeto. Además, deben asegurar la prevención de la violencia y denunciar casos de abuso contra niñas y niños, aunque no sean sus hijos/as. También, las y los docentes en educación inicial tienen la responsabilidad de reconocer y ayudar a superar comportamientos agresivos que se presenten desde los primeros años de vida en niñas y niños, e incluir a las familias en los procesos de aprendizaje, favoreciendo las interacciones positivas que disminuyan las conductas violentas en el hogar.

 

Por otro lado, el sector privado también puede asumir un rol más activo garantizando mejores condiciones de trabajo para las madres y los padres, así como para las y los jóvenes, lo que incluye prestaciones sociales, manejo del estrés, capacitación y pláticas sobre la crianza con ternura, entre otras prácticas, para lograr promover entornos familiares armónicos y libres de violencia.

 

Garantizar vidas libres de violencia a todas las niñas y niños es una obligación del gobierno mexicano, y éste debe tomar todas las medidas necesarias, incluyendo hasta el máximo de los recursos disponibles, para asegurar la supervivencia y protección de cada niña y niño y garantizar el derecho a vivir en familia. Erradicar los entornos violentos en los que actualmente viven implica realizar transformaciones estructurales.

 

También, es necesario que se impulsen políticas públicas que estén encaminadas a cambios en prácticas y actitudes violentas que inician en el hogar y que se escalan a otros ámbitos. Por ello, en la legislación mexicana se debe prohibir explícitamente el castigo corporal y humillante en todos los entornos, incluyendo en el hogar. Esta prohibición debe estar acompañada de programas públicos y sociales que provean a padres, madres y cuidadores, información y herramientas para una crianza con ternura. Además, se deben mejorar los esfuerzos para fortalecer mecanismos que permitan detectar casos de violencia intrafamiliar, determinar medidas de cuidados alternativos y trabajar con las familias para lograr la reintegración de las niñas y los niños a un entorno seguro y amoroso.

 

Asimismo, se requiere que todos los sectores de la sociedad, y de forma prioritaria las y los funcionarios públicos, tengan información y estén capacitados para actuar bajo un enfoque de respeto y garantía de los derechos de las niñas y niños, y de igualdad de género.

 

Debido a los importantes riesgos de violencia que niñas y niños están enfrentando en sus propios hogares, es necesario fortalecer técnica y financieramente a las Procuradurías de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes para que puedan implementar de forma eficiente los mecanismos de detección oportuna, atención y seguimiento de casos de violencia como el maltrato infantil, la negligencia o abandono, así como la pronta restitución de derechos ya sea mediante la reintegración a sus familias o a través de medidas de cuidados alternativos.

 

La violencia es un fenómeno multidimensional, consecuencia de las desigualdades que existen en el país y que por lo tanto necesita una estrategia integral que involucre la cooperación y el compromiso de los tres poderes y niveles de gobierno, de sociedad civil, escuelas, comunidades, familias, padres y madres.

 

Sólo de esta manera las niñas y los niños lograrán tener un buen comienzo en sus vidas

 

[1] Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres (ENIM) en https://uni.cf/2VOT0un

[2] Ibid.

[3]  United Nations Secretary-General (2006) Study on Violence Against Children. https://violenceagainstchildren.un.org/content/un-study-violence-against-children

[4] National Center for Disease Control and Prevention (2006) Adverse Childhood Experiences Study. https://www.cdc.gov/violenceprevention/childabuseandneglect/acestudy/about.html

[5] INEGI (2018). Conjunto de datos: defunciones por homicidio para el año 2018 https://www.inegi.org.mx/sistemas/olap/consulta/general_ver4/MDXQueryDatos.asp?#Regreso&c=28820

[6] INEGI (2019). Comunicado de prensa. Características de las defunciones rgistradas en México durante el 2018. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2019/EstSociodemo/DefuncionesRegistradas2019.pdf

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