Bienvenido al movimiento Save the Children

Día mundial de los refugiados

 

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Este 20 de junio se recuerda a las miles personas que cada año son forzadas a salir de sus hogares en búsqueda de protección.


Naciones Unidas estima que cada minuto, veinticuatro personas lo dejan todo para huir de la guerra, la persecución o el terror. Por supuesto las niñas, niños y adolescentes no están exentos de ser desplazados
por temor a perder la vida, la libertad, la violencia, por amenazas del crimen organizado, la violación sistemática de sus derechos humanos, o las diferencias debido a su origen, diversidad sexual, etnia, nacionalidad, condición socioeconómica entre otras características personales.

 

México es un país que históricamente ha recibido a personas refugiadas, no obstante, en los últimos años las políticas migratorias se han endurecido y el número de solicitudes de refugio han aumentado considerablemente debido al recrudecimiento de las condiciones económicas y sociales principalmente en países Centroamericanos y por conflictos políticos en países de América del Sur. De acuerdo con datos de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), en el 2019, México recibió la solicitud de protección por parte de 70,609 personas que huyeron principalmente de Honduras, El Salvador, Cuba, Venezuela, Haití, Guatemala, entre muchos otros. Entre estas personas, más de 19,000 fueron niñas y niños, de los que aproximadamente 673 se encontraban no acompañados, es decir, que llegó al país sin la compañía de alguna persona adulta.

 

Por su parte, tan solo en el primer cuatrimestre de este año se han recibido 3,974 niñas y niños solicitudes de niñas y niños que piden al gobierno mexicano su reconocimiento como refugiados y con esto, la posibilidad de acceder a derechos como la educación, a la salud y a la asistencia social, entre otros. Sin embargo, entre 2019 y 2020 la COMAR ha aceptado un bajo porcentaje de solicitudes de refugio. Para muchos de ellos, regresar a su país implica un riesgo muy grande, comprometiendo inclusive su vida.

 

Recordemos que el Estado mexicano es parte de la Convención sobre el Estatus de los Refugiados, así como de la Convención sobre los Derechos del Niño, por lo que nos hemos comprometido como gobierno y sociedad a apoyar a las niñas, niños y familias que, por los graves peligros a los que se han enfrentado en sus países de origen, han tenido que huir con las pocas pertenencias que pudieron traer consigo, para intentar encontrar una vida mejor en México.

 

Los riesgos y peligros a los que se enfrentan al tratar de llegar a México son innumerables, no solamente se enfrentan a la adversidad que impone la geografía, sino que, además, tienen que sortearse la vida frente a las organizaciones criminales o los actos de corrupción, que atentan contra su integridad y salud física, sexual, psicológica y emocional.

 

Sin duda, las personas refugiadas merecen todo nuestro reconocimiento, respeto y apoyo, debido a que han tenido la valentía y el coraje de arriesgarlo todo con tal de intentar sobrevivir.

Sin embargo, a pesar de ser víctimas de las injusticias, la pandemia del COVID-19 ha incrementado las condiciones de vulnerabilidad en las vivían, no solamente encontrando fronteras cerradas, trámites legales suspendidos o con la poca capacidad de respuesta; sino que, además, su vida está en peligro constante debido a que tienen mayores posibilidades de contraer COVID-19 u otros padecimientos. Esto, por las condiciones de insalubridad y malnutrición en las que suelen encontrarse, sin poder tener acceso a la atención médica oportuna, a la asistencia social y a la posibilidad de acceder a medios de vida.

 

En el caso de niñas y niños refugiados, la protección por parte del Estado debe ser mucho más amplia e integral. Además de la COMAR existen las Procuradurías de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, las cuales tienen facultades para dar protección a niñas y niños refugiados. Además de brindarles cuidados y la protección urgente y especial que corresponda en cada caso, las Procuradurías deben asegurarle a la niña y niño que puedan acceder a derechos como la identidad, la salud, la educación, la vida libre de violencia, la integridad personal, la vida en familia, entre otros, hasta lograr la restitución de sus derechos en nuestro país.

 

En los procesos de integración de las niñas, niños, adolescentes y familias refugiadas en nuestro país, aún existen retos por vencer. Si bien, el 82% de quienes han participado en programas de acceso a la salud y educación se consideran como integrados en la sociedad, y el 91% expresa su decisión de vivir en México de manera permanente, las principales dificultades que han encontrado en estos procesos de integración no tienen nada que ver con su estatus de refugiado, sino por su condición de extranjeros y por motivos raciales. [1]

 

En este sentido, debemos trabajar de manera más decidida para erradicar la discriminación y la xenofobia que persiste en nuestro país, exaltando la riqueza de la interculturalidad así como la solidaridad y empatía con todas las personas migrantes y refugiadas que llegan a nuestro país, en particular con niñas, niños y adolescentes.

 

En virtud de lo anterior, desde Save the Children hacemos un llamado a la sociedad para:

 

  • Reconocer a todas las personas como titulares de derechos humanos, sin importar su nacionalidad, origen étnico, orientación o preferencia sexual, condición socioeconómica o cualquier otra característica personal.
  • Apoyar los procesos de integración de las niñas, niños y familias que buscan una oportunidad de vida mejor y que desean aportar su cultura, conocimientos y experiencias positivas con nosotros
  • Reconocer que sin importar en donde se encuentren, los derechos de las niñas y los niños viajan con ellos.
  • Brindar todo el apoyo necesario para que niñas y niños gocen de la mayor protección posible, debido a que, generalmente, son más vulnerables a sufrir violencia sexual, explotación y maltrato.
  • Contribuir a la eliminación de toda forma de discriminación, estigmatización o xenofobia, que lo único que provocan es la división de la sociedad y que la brecha de la desigualdad se incremente.
  • Denunciar toda conducta que restringa o vulnere los derechos humanos de las personas refugiadas, particularmente, las niñas y niños.

 

[1] https://www.acnur.org/noticias/noticia/2010/3/5b0c1ad210/acnur-presenta-estudio-sobre-integracion-de-refugiados-en-mexico.html

 

 

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