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Impacto del COVID-19 en la salud materno-infantil

COVID-19 materno infantil_ Save the Children

Proteger de forma integral la salud de las embarazadas y bebés frente al COVID-19 es fundamental para evitar contagios y muertes. 

Los últimos meses han traído consigo un incremento alarmante de casos y defunciones por COVID-19 en el país, afectando también de forma significativa a las niñas y los niños en sus primeros 1,000 días, y a las mujeres embarazadas. De acuerdo con la Dirección General de Epidemiología, para el día 6 de julio se reportaron 1,165 casos confirmados y 58 decesos en niñas y niños menores de 2 años, y 1,734 casos y 39 decesos de mujeres embarazadas[1]. Esto nos demuestra que la niñez también está siendo altamente afectada por el COVID-19, y se necesitan tomar medidas urgentes para disminuir el número de futuros casos y las consecuencias directas e indirectas que la pandemia está produciendo.

Aunque al principio de la pandemia la evidencia señalaba que las niñas y los niños contagiados por COVID-19 presentaban síntomas leves a moderados[2], un estudio realizado en más de 2,000 niñas y niños en China encontró que de los casos pediátricos de COVID-19, 10.6% de las niñas y niños menores de un año resultaron en casos severos o críticos[3]. Una de las razones que puede ocasionar esta vulnerabilidad es la falta de madurez del sistema inmune durante los primeros mil días de vida de las y los bebés, lo que les hace más susceptibles a contraer virus e infecciones respiratorias graves[4], como el SARS-CoV-2 que ocasiona el COVID-19.

Por otro lado, se han reportado casos en varios países del mundo en el que niñas y niños desarrollaron el síndrome inflamatorio multisistémico, una enfermedad grave, e incluso mortal, en la que diferentes partes del cuerpo como el corazón, los pulmones o el cerebro, pueden inflamarse[5].  Al momento no existe información sobre qué causa esta enfermedad, pero la mayoría de los casos tienen en común que las niñas y los niños estaban o estuvieron contagiados por COVID-19 en algún momento de los meses anteriores.

En México no se han reportado casos de síndrome inflamatorio multisistémico hasta ahora, pero otras enfermedades han resurgido, como es el caso del sarampión. Al 26 de junio, se reportaban 44 casos en niñas y niños menores de 2 años, de los cuales solamente tres contaban contaban con antecedente de vacunación[6]. En este sentido, existen riesgos que pueden afectar la salud de la niñez, no sólo por el impacto que el COVID-19 puede causar al organismo, sino por el aumento de enfermedades que pueden agravar cualquier cuadro infeccioso que presenten.

Para las mujeres embarazadas, la situación tampoco es alentadora. No se ha demostrado la transmisión vertical entre madres e hijos, pero el virus igual puede tener consecuencias graves a la salud de las mamás. En este sentido, debido a que durante el embarazo el sistema inmune de las mujeres se ve alterado y debilitado, se pueden desarrollar síntomas más graves y complicaciones en la salud de la madre y la o el bebé derivados de una infección respiratoria o virus[7], como lo es el COVID-19. En efecto, se ha encontrado evidencia que las mujeres embarazadas contagiadas de Coronavirus que tienen cirugías mayores, como lo es el parto por cesárea, tienen mayor riesgo de necesitar asistencia respiratoria, de sufrir deterioro clínico, de ingresar en la Unidad de Cuidados Intensivos, y de elevar el riesgo de los recién nacidos de ingresar en unidades de cuidado neonatal[8]. Esta nueva evidencia es desalentadora, especialmente porque en México la tendencia es que de cada 100 mujeres embarazadas, 46 tienen parto por cesáreas[9].

Por otro lado, el temor e incertidumbre de contagio puede traducirse en un menor número de consultas prenatales, las cuales son fundamentales para el seguimiento de la evolución de la madre y la o el bebé, y el monitoreo de requisitos para garantizar un embarazo saludable, como la aplicación de la vacuna de la influenza o la prescripción de micronutrientes necesarios, como el hierro o el ácido fólico.

En este sentido, incluso antes de la pandemia, la malnutrición durante el embarazo ya se encontraba a niveles altos: 2 de cada 10 mujeres embarazadas presentaban anemia por deficiencia de hierro[10], lo que trae como consecuencia que 10.5%[11] de las y los bebés recién nacidos pesen menos de 2,500 gramos al nacer, causando riesgos a su salud inmediata y futura. Lo anterior tiene el riesgo de amplificarse ante la inseguridad alimentaria que puede ocasionar la crisis económica resultado de la pandemia y las medidas de prevención adoptadas en el país, afectando el bienestar de las madres y la salud de las y los bebés.

Finalmente, a pesar de que se considera a las mujeres embarazadas como población de riesgo ante el COVID-19, miles de ellas en la economía informal y de poblaciones vulnerables no cuentan con protección social y continúan trabajando para mantener a sus familias, exponiéndose cada vez más a contagios por COVID-19, poniendo en riesgo sus vidas y las de sus bebés.

En Save the Children aplaudimos las acciones desarrolladas por la Secretaría de Salud, como son los “Lineamientos para la prevención y mitigación de COVID-19 en la atención del embarazo, parto, puerperio y de la persona recién nacida”, la línea telefónica de atención directa a las mujeres embarazadas, “800 materna”, y los convenios con hospitales privados para continuar brindando atención a las madres durante el embarazo. Sin embargo, ante el aumento en el número de casos en mujeres embarazadas y en niñas y niños en sus primeros 1,000 días de vida, es fundamental reforzar las medidas de prevención con acciones concretas dirigidas a las mujeres embarazadas para garantizar su derecho a la salud y al bienestar. En este sentido recomendamos:

  • Desarrollar programas de asistencia directa que atiendan a personas que no se encuentran en el censo del bienestar, sobretodo para mujeres embarazadas y madres de niñas y niños en situación de vulnerabilidad, y así no se vean forzadas a trabajar durante la pandemia.

  • Aunque la información que se presenta en la página oficial del Coronavirus del Gobierno de México es muy enriquecedora, es esencial que sea traducida en las principales lenguas indígenas del país y distribuirla en las zonas más vulnerables, para que todas las futuras madres cuenten con información sobre el virus y cómo puede afectar el periodo perinatal.

  • Promover una campaña de vacunación contra la influenza estacional y otras vacunas esenciales durante el embarazo, para prevenir el impacto, de un brote infeccioso, en la salud de las madres y en el sistema de salud.

  • Aunado al punto anterior, reforzar los esquemas de vacunación de niñas y niños para garantizar que se les apliquen todas las dosis de vacunas de manera oportuna, y así prevenir que el número de casos de sarampión siga aumentando en el país.

  • Incluir los riesgos que implica la cesárea durante el parto a madres contagiadas por COVID-19 en las futuras actualizaciones al Lineamiento para la prevención y mitigación de COVID-19 en la atención del embarazo, parto, puerperio y de la persona recién nacida. Adicionalmente, incluir medidas de atención para la depresión perinatal y posparto.

  • Informar periódicamente a la población sobre la evolución del Síndrome Inflamatorio Mulsistémico, para evitar que futuros casos sean mal diagnosticados.

  • Asegurar que las mujeres embarazadas continúen recibiendo asistencia médica prenatal y suplementación de micronutrientes, sobre todo en las comunidades más vulnerables del país.

Fuentes:

[1]Dirección General de Epidemiología (28 de junio, 2020). Datos abiertos COVID-19.https://www.gob.mx/salud/documentos/datos-abiertos-152127

[2] Center for Disease Control (Mayo, 2020). Keep children healthy during the COVID-19 outbreak.https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/daily-life-coping/children.html

[3] Dong Y, Mo X, Hu Y, et al. (2020). Epidemiological characteristics of 2143 pediatric patients with 2019 coronavirus disease in China. American Academic of Pediatrics. https://pediatrics.aappublications.org/content/pediatrics/early/2020/03/16/peds.2020-0702.full.pdf

[4] Cruz A, Zeichner S. (2020). COVID-19 in children: initial characterization of the pediatric disease. American Academic of Pediatrics. https://pediatrics.aappublications.org/content/pediatrics/early/2020/03/16/peds.2020-0834.full.pdf

[5]OMS (15 de mayo, 2020). Multisystem inflammatory syndrome in children and adolescents with COVID-19.

[6]Dirección General de Epidemiología (26 de junio, 2020). Casos confirmados por Sarampión. https://www.gob.mx/salud/documentos/casos-confirmados-por-sarampion-2020

[7] Royal College of Obstetricians & Gynaecologists (9 de abril, 2020). Coronavirus (Covid-19) Infection in Pregnancy. https://www.rcog.org.uk/globalassets/documents/guidelines/2020-04-09-coronavirus-covid-19-infection-in-pregnancy.pdf

[8]Martínez-Perez O, Vouga M et al. (8 de junio, 2020). Association between mode of delivery among pregnant women with covid-19 and maternal and neonatal outcomes in Spain. https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2767206

[9]INEGI (2019). Resultados de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2018. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2019/EstSociodemo/ENADID2018.pdf

[10] Banco Mundial: https://datos.bancomundial.org/indicador/SH.PRG.ANEM?locations=MX

[11] Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres (ENIM) del Instituto Nacional de Salud Pública y UNICEF: https://www.unicef.org/mexico/spanish/UNICEF_ENIM2015.pdf

 

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