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Importancia de vínculos afectivos con los bebés durante los primeros 1,000 días

 

 

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Las fechas decembrinas son un momento para celebrar los lazos de amor y amistad que hemos formado con nuestras familias y amistades.

 

Estas fechas son también un importante recordatorio para no olvidar que durante los primeros 1,000 días, los vínculos afectivos y el apego que las y los bebés logren desarrollar tienen un impacto para el resto de su vida.

 

En los primeros 1,000 días, los bebés son muy sensibles a las interacciones que realicen con sus madres, padres y cuidadores. Estas interacciones les permiten empezar a desarrollar mecanismos para lidiar con emociones, como el estrés, y a comprender valores como la solidaridad y la empatía, el autocontrol y reglas sociales básicas.

 

Desde que el bebé llega al mundo, viene preparado para relacionarse con su entorno y establecer vínculos emocionales con quienes le cuidan[1]. A pesar de que los vínculos de apego se crean muy pronto, no se generan de forma automática, se construyen poco a poco, gracias a las relaciones afectivas más cercanas, estables y especiales que las y los bebés mantienen con sus progenitores y cuidadores habituales.

 

El contacto piel a piel en la primera hora de vida, tocar y acariciar la mejilla del bebé, conversar con él o ella, fijar la mirada en sus reacciones, demostrar cariño, ternura, sensibilidad, son interacciones necesarias con las que las y los bebés aprenden a confiar, a establecer vínculos con las personas, así como sentirse seguros y atendidos con el mundo que les rodea.

 

Si las y los bebés logran establecer vínculos fuertes con madres, padres y cuidadores, éstos tendrán mayores ventajas en el desarrollo cognitivo, mayor autoestima, así como desarrollo de personalidades más positivas. 

No obstante, de acuerdo con distintos estudios realizados sobre los vínculos de apego en los primeros años de vida, si las niñas y niños son expuestos a un entorno violento o a la ausencia de atención, esto puede crear constantes situaciones de estrés, que pueden generar daños permanentes en el desarrollo de su cerebro, afectando adquisiciones de herramientas para su futuro como el aprendizaje y comportamiento[2].

 

Por otro lado, el estrés tóxico recurrente y la falta de apego, pueden generar problemas de salud a largo plazo como enfermedades del corazón, respiratorias, hígado y cáncer, y psicológicos como depresión, ansiedad y desorden postraumático[3].

 

En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres (ENIM) realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública y UNICEF (2015), para los niños de 1 a 2 años, los tipos de disciplina más comunes son: agresión psicológica (39.7%), castigo físico (42.9%), castigo físico severo (3.1%) y cualquier método violento de disciplina (55.6%)[4].

 

En este sentido, podemos ver que hoy en día más de la mitad de niñas y niños que se encuentran en los primeros mil días de vida, experimentan diversos tipos de violencia como métodos de disciplina. Por estas razones es importante promover modelos de crianza con ternura para que madres, padres o cuidadores traten de forma amorosa y cariñosa a niñas y niños.

 

Además, es importante que los gobiernos impulsen políticas públicas encaminadas a la promoción de métodos de disciplina positiva, así como la prohibición de prácticas nocivas como es el castigo corporal y humillante desde el inicio de los mil días hasta el resto de las etapas de la niñez.

 

Queremos que las niñas y niños tengan el mejor comienzo en la vida, el apego, el amor y la crianza positiva son claves para que durante los primeros mil días las y los bebés desarrollen todo su potencial. ¡Únete a Save the Children y ayúdanos a conseguirlo! 

 

 

[1] Programa de Salud Infantil y Adolescente de Andalucía. Como establecer un buen apego.

[2] Hald, Mark. (2014) Child Development: Bonding and Attachment. An overview of the impact of stress, neglect, and trauma on child development and attachment relationships.

[3] Ibidem.

[4] Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres (ENIM) del Instituto Nacional de Salud Pública y UNICEF: https://www.unicef.org/mexico/spanish/UNICEF_ENIM2015.pdf

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