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IMPORTANCIA DEL CUIDADO SENSIBLE Y CARIÑOSO EN LA CRISIS DEL COVID-19

Cuidado sensible y cariñoso_Save the Children

La crisis de salud actual generada por el COVID-19 representa una seria amenaza, pero hay grupos particularmente sensibles, uno ellos son niñas y niños en la primera infancia.

Para lograr un desarrollo adecuado, las niñas y niños requieren cuidados y atenciones especiales durante sus primeros 1,000 días de vida, parte del reto al que se enfrentan durante la pandemia del COVID-19 es no perder esas atenciones y cuidados necesarios para lograr un desarrollo físico, emocional, cognitivo y social adecuado para su etapa de vida. Por eso, hoy más que nunca debemos garantizar que a pesar de las circunstancias, los gobiernos, las comunidades, las familias, las y los cuidadores, brinden las atenciones y servicios establecidos en el Marco de Cuidado Cariñoso y Sensible a las niñas y niños más pequeños.

El marco de cuidado cariñoso y sensible fue desarrollado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) junto con otros organismos internacionales, para brindar un mapa de acción a los Estados para que prioricen el desarrollo de la primera infancia, a través de políticas e intervenciones pertinentes, centradas en cinco componentes interrelacionados e indivisibles que son clave para atender las necesidades de las niñas y los niños y lograr un desarrollo adecuado. Estos componentes son: buena salud, nutrición adecuada, atención receptiva, seguridad y protección y aprendizaje temprano[1].

Para que padres, madres y otros cuidadores puedan brindar un cuidado cariñoso y sensible, deben contar con seguridad económica y social, tiempo, recursos, salud mental y emocional que les permitan asegurar para sus hijas e hijos todos los componentes del cuidado cariñoso y sensible. Sin embargo, en la situación que vivimos hoy en día con la pandemia del COVID-19, las niñas y niños durante sus primeros 1,000 días son sumamente susceptibles a la crisis, no sólo por tener un sistema inmune más vulnerable, sino por la falta de programas y servicios enfocados en ellas y ellos durante situaciones como la actual.

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En el caso de salud y nutrición, de acuerdo con el marco del cuidado cariñoso y sensible, las y los bebés deben contar con prácticas de higiene adecuadas que reduzcan las infecciones, acceso a servicios preventivos y de promoción a la salud, y la posibilidad de atender sus enfermedades oportunamente[2]. Además, tanto las madres como las y los bebés deben contar con una nutrición adecuada para no padecer problemas de malnutrición, y es importante asegurar que las madres puedan alimentar a sus bebés por lactancia materna si lo desean.

Pero en el país prevalecen desigualdades que ponen en riesgo el acceso a la salud y nutrición de las niñas y niños. En las localidades de menos de 100,000 habitantes, sólo 1 de cada 5 niñas y niños menores de 1 año asistió a todas las consultas de control, mientras que el 40% no completó el esquema de vacunación. Lo anterior puede verse aún más deteriorado, ya que la pandemia de Covid-19 está generando una amplia demanda al sector salud, por lo que se tiene que prestar atención en que no disminuya la cobertura y el acceso oportuno a intervenciones de salud fundamentales como la vacunación, disponibilidad de medicamentos, o atención a infecciones comunes en niñas y niños que si no son atendidas a tiempo pueden causar incluso la muerte.

La nutrición también está en riesgo sobre todo si consideramos que el 57% de niñas y niños menores de 1 año no tiene seguridad alimentaria[3], lo que se agrava ante una situación en la que los ingresos de las familias más vulnerables están sufriendo pérdidas por los impactos económicos del Covid-19, además de que las posibles afectaciones a la distribución de alimentos en el país pueden encarecer los productos.

En materia de cuidados y aprendizaje temprano, promover que las y los bebés adquieran aptitudes y capacidades durante este periodo es fundamental. En efecto, el marco del cuidado cariñoso y sensible promueve la enseñanza a través del juego y la exploración del entorno, centrado en el atención afectuosa y segura que le presten los padres, madres y cuidadores. La atención receptiva de sus movimientos, sonidos y gestos, así como interpretarlos y responderles, puede enseñarles a generar confianza y relaciones sociales. No obstante, la pandemia puede incrementar las tareas y el estrés de los padres y madres, por lo que las niñas y los niños durante sus primeros 1,000 días pueden ser desatendidos, incrementando el número de accidentes y disminuir sus oportunidades de desarrollo.

Finalmente, los primeros 1,000 días son el periodo más vulnerable de las niñas y los niños, debido a la dependencia que tienen con sus padres, madres y cuidadores, siendo más susceptibles a los descuidos y la violencia. Por lo tanto, el marco promueve que se garanticen entornos seguros para evitar que el maltrato infantil y el estrés tóxico que éste pueda generar cause daños en las niñas y los niños al largo plazo. Sin embargo, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres (ENIM), en México 55.6% de niños y niñas menores de 2 años recibe algún método de disciplina violenta y 3.1% fue sometido a un castigo severo, el cual incluye golpearlos en la cabeza, orejas o cara o golpearlos con fuerza y repetidamente.

Asimismo, aunque las medidas adoptadas para la contingencia son necesarias, el confinamiento puede aumentar los niveles de violencia familiar, lo que ya ha sido visible desde que comenzó la cuarentena. De acuerdo con la Red Nacional de Refugios A.C. el número de llamadas y mensajes de auxilio aumentó de 60 a 160 diarios[4], mientras que el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México, registró un incremento de 24.5 por ciento en los reportes de violencia doméstica[5].

La crisis que estamos viviendo en este momento amplifica la falta de servicios y atenciones para el desarrollo de las niñas y los niños durante sus primeros 1,000 días. Al mismo tiempo, este quiebre en nuestra normalidad nos llama a reflexionar sobre las acciones que hemos tomado o dejado de tomar y su impacto en garantizar un mejor futuro para la niñez del país.

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Por lo tanto, hacemos un llamado al Gobierno de México a integrar el enfoque de Cuidado Cariñoso y Sensible para fortalecer las políticas, programas e intervenciones de salud, nutrición, protección, educación y bienestar con las que cuenta la niñez durante sus primeros 1,000 días. Esto se debe hacer en respuesta a la actual crisis que atravesamos, pero también como un cambio estructural y sostenible que garantice que las niñas y niños puedan acceder en todo momento al ejercicio pleno de todos sus derechos. Las niñas y los niños durante sus primeros 1,000 días se merecen el mejor inicio de sus vidas.

 

[1] WHO (2020). Improving early childhood development: WHO guideline.

[2]OMS, UNICEF (2018). El cuidado cariñoso y sensible para el desarrollo en la primera infancia. https://www.who.int/maternal_child_adolescent/child/nurturing-care-framework-first-consultation-es.pdf

[3]INSP (2019). La salud de los mexicanos que habitan en localidades de menos de 100,000 habitantes. https://ensanut.insp.mx/encuestas/ensanut100k2018/doctos/analiticos/3-10980-salud.pdf

[4]Radio Fórmula (2 de abril, 2020). En aislamiento aumentan de 60 a 160 las denuncias por violencia intrafamiliar. https://www.radioformula.com.mx/noticias/20200402/cuarentena-coronavirus-aumenta-violencia-intrafamiliar/

[5]Reforma (29 de marzo, 2020). Aumenta con el encierro violencia familiar. https://www.reforma.com/libre/acceso/accesofb.htm?urlredirect=/aumenta-con-el-encierro-violencia-familiar/ar1907179

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