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Importancia del juego en los primeros 1,000 días

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En este periodo, el juego es fundamental, pues permite que adquieran herramientas que les ayudarán a construir sus vidas mediante experiencias.

 

Los primeros 1,000 días de vida son esenciales para el crecimiento del bebé. A través de las vivencias con el juego, niñas y niños sentarán las bases para las habilidades emocionales, cognitivas, sociales y físicas.

 

De acuerdo al Comité sobre los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas, el juego es “todo comportamiento, actividad o proceso iniciado, controlado y estructurado por las propias niñas y niños; tiene lugar donde sea y cuando quiera que se dé la oportunidad”[1].

 

El juego tiene un impacto importante en el desarrollo cerebral de los primeros 1,000 días. Al jugar, se crean nuevas conexiones neuronales que aumentan el desarrollo de su cerebro de 33 a 67%[2]. Algunos de estos son[3]:

 

Beneficios emocionales y de comportamiento

 
    • Reduce el miedo, la ansiedad, el estrés y la irritabilidad.
    • Genera alegría y ayuda a subir la autoestima.
    • Les enseña a ser sinceros.
    • Incrementa los niveles de tranquilidad, resiliencia y a adaptar sus emociones a situaciones imprevistas.
    • Es terapéutico, ayuda a sanar traumas ocasionados por la violencia y el abandono.

Beneficios sociales
  •  
    • Incrementa la empatía, la compasión y la solidaridad.
    • Aprenden a tener opciones y tomar decisiones.
    • Empiezan a entablar relaciones basadas en la inclusión y la igualdad.
    • Mejora la comunicación no verbal.
    • Aumenta la atención y los vínculos de apego con sus madres, padres, cuidadores y entorno.

Beneficios físicos


    • Las emociones positivas aumentan la eficiencia de los sistemas inmunológico, endocrino y cardiovascular.
    • Disminuye el estrés, la fatiga y la depresión.
    • Mejora la agilidad, el movimiento, la coordinación, el balance, flexibilidad, y el desarrollo del funcionamiento motor fino y grueso.

El juego es tan importante para el desarrollo que ha sido reconocido como un derecho de todas las niñas y los niños, tanto internacionalmente, por la Convención sobre los Derechos del Niño, como nacionalmente con la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, la cual establece en el artículo 60 que “…tienen derecho al descanso, al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad así como a participar libremente en actividades culturales, deportivas y artísticas, como factores primordiales de su desarrollo y crecimiento.”[4]

 

Sin embargo, cada vez se reducen más los espacios y las oportunidades de recreación para las niñas y los niños, lo cual puede causar daño en el desarrollo del cerebro y de habilidades sociales[5]. La privación crónica del juego durante los primeros años de vida puede resultar en la pérdida de habilidades como la empatía y la compasión, lo que posteriormente puede generar comportamientos más agresivos o depresivos[6].

 

En México, existen diversos factores que privan la posibilidad del juego, en los que destacan la pobreza, la violencia y los entornos y cultura poco propicios a éste. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres, el 40.7% de niñas y niños en sus primeros 1,000 días cuentan con menos de dos juguetes o cosas para jugar[7]. Por otro lado, las condiciones de pobreza restringen las posibilidades de niñas y niños de jugar con sus padres, ya sea por la falta de espacios propicios disponibles, o no contar con el tiempo y la disponibilidad.

Además de la pobreza, el juego es afectado por el contexto de violencia al que se enfrentan muchas comunidades. Ésta impacta en la confianza para que niños y  niñas puedan jugar fuera de sus casas.

 

Además de lo anterior, en las comunidades hay muy pocos espacios adecuados para que las niñas y los niños puedan jugar, especialmente durante sus primeros 1,000 días. Otros problemas incluyen la falta de atención a la inclusión en los espacios para las diferentes necesidades de las niñas y los niños con discapacidad; cuentan con muy pocos o están completamente ausentes de árboles o áreas verdes; se encuentran en lugares no aptos, como camellones de circulación rápida; y muchos no cuentan con mantenimiento, convirtiéndolos en lugares sucios y peligrosos para jugar adecuadamente[8]

 

Frente a este contexto, dada la importancia que tiene el juego para los primeros 1,000 días de vida, es fundamental que el Estado Mexicano integre al juego como metodología para el aprendizaje significativo en espacios donde los niños y niñas estén presentes. Escuelas, hospitales, albergues, refugios y centros de cuidados alternativos deben contar con infraestructura, materiales y personas formadas que les garanticen este derecho. Además, los planes de desarrollo y reconstrucción de infraestructura en el espacio público, deben incluir la construcción o habilitación de espacios seguros y suficientes para el juego de niñas y niños. Finalmente, es necesario sensibilizar, tanto a la sociedad civil como a funcionarios de gobierno, sobre el juego como un derecho intrínseco, y su valor como herramienta para el desarrollo integral de la niñez. Solo así lograremos que se cumpla su derecho.

 

Porque queremos que las niñas y niños tengan el mejor inicio en su vida. Porque nos importan los primeros mil días. ¡Únete a Save the Children!

 

[1] Comité sobre Derechos del Niño. Observación General No. 17 “Sobre el derecho del niño al descanso, el esparcimiento, el juego, las actividades recreativas, la vida cultural y las artes según el
artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño”.

[2] Jeffrey Goldstein and Toy Industries of Europe. Play in Children’s Development, Health and Well-Being. https://www.ornes.nl/wp-content/uploads/2010/08/Play-in-children-s-development-health-and-well-being-feb-2012.pdf

[3] Ibídem.

[4] Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión (2014). Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGDNNA_171019.pdf

[5] Gülgönen, Tuline y Corona Yolanda, UAM. Los espacios de juego para la primera Infancia. https://www.uam.mx/cdi/pdf/publicaciones/prim_inf/espacios.pdf

[6] Play Wales (2011). A World without Play: A Literature Review. www.playengland.org.uk

[7] UNICEF (2015) Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes. https://www.unicef.org/mexico/spanish/UNICEF_ENIM2015.pdf

[8] Gülgönen, Tuline y Corona Yolanda, UAM. Los espacios de juego para la primera Infancia. https://www.uam.mx/cdi/pdf/publicaciones/prim_inf/espacios.pdf

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