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Las niñas y niños son el presente

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Las niñas y los niños no son el futuro del mundo, son el presente; nuestra responsabilidad es cuidar que tengan un buen futuro. 

Colaboración de Pamela Salinas

Las niñas y los niños viven, respiran, comen; pero no todos juegan, van a la escuela, son amados, cuidados o respetados.

Aún en las mejores condiciones, niñas y niños son vistos como una extensión de sus madres y/o padres, e incluso como accesorios de un concepto denominado “vida perfecta”. Tristemente niñas y niños son utilizados como objetivos en condiciones extremas como los conflictos armados o las guerras.

¿Cuántas  y cuántos de nosotros podemos decir que vivimos una infancia libre, respetuosa, donde nuestra voz fuera escuchada y tomada en cuenta? Me atrevo a decir que muy pocos.

Proteger de la violencia a niñas y niños es posible

Lo terrible de esta realidad es que hay una idea generalizada de que así se vive la niñez o así debe vivirse y no pasa nada, “A mí me pegaban y estoy bien”, “Mi mamá me controlaba con la mirada y hoy soy una persona normal”.

¡Exacto! El problema es que la educación a gritos, los castigos físicos y las amenazas psicológicas son vistas como normales y creemos que eso es lo que nos convierte en personas de “bien”. Sin embargo, si lo analizamos, el mundo nos está demostrando que ejercer una crianza basada en el poder del adulto sobre una niña o niño ha producido generaciones de personas violentas. 

¿Se dan cuenta del mensaje subliminal? Que somos criados y criamos con base a emociones como la venganza, el resentimiento, el enojo, la amenaza, el chantaje. Y no estoy hablando de casos extremos, son pequeñas afirmaciones cotidianas como “Si no te comes la sopa no te compro la paleta” o “Pues es mi casa, son mis reglas y te aguantas”, etc. 

Ayúdanos a erradicar la violencia de la vida de niñas y niños

Este esquema no sólo nos rebasa, nos demuestra cada día que no funciona en nuestra sociedad. Si nadie nos ve, nos pasamos un alto o tomamos algo que no es nuestro; nos hacemos de la vista gorda ante el vecino que golpea a su esposa y ante la prima que le pega a su hijo.

Afortunadamente la ciencia, la medicina y hasta la psicología demuestran los daños a largo plazo de una educación como la que hemos recibido la mayoría de los adultos y, al mismo tiempo prueban que cuando criamos respetando la forma de ser de las niñas y los niños podremos entender que son niñas o niños, no adultos chiquitos y educarlos correctamente.  

Cuando nos informamos sobre el desarrollo social, biológico y neurológico de los seres humanos, escuchamos sus emociones e incluso abrazamos, los resultados son muy distintos. 

Detener la violencia, incluso en el hogar es posible

No hay crianza perfecta pero sí hay metodologías y herramientas para educar y criar con respeto, empatía, armonía y paz. Este concepto se define como Disciplina Positiva, en ella se visualiza a niñas y niños como personas individuales y los adultos nos asumimos como modelos a seguir.

Los primeros que debemos cambiar nuestro modelo de crianza somos las mamás y los papás para que además de sentar modelos de crianza diferentes, nos obliguemos a ser congruentes con lo que decimos, lo que hacemos y sobre todo con las formas con las que reaccionamos ante las conductas de otras y otros adultos y de nuestras propias hijas e hijos.

La infancia es una edad sagrada, no porque sean pequeños, sino porque son los años en dónde se define qué tipo de personas serán en el futuro. Súmate a Defensores de la Niñez y apoya a miles de niñas y niños todos los días

Las niñas y niños son el presente.

http://pamiparras.com/

 

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