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LA ALIMENTACIÓN DE LOS BEBÉS DESPUÉS DE LOS 6 Y HASTA LOS 12 MESES DE VIDA

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Debido al acelerado crecimiento de esta etapa, los bebés comienzan a necesitar muchos más nutrientes. 

Antes de cumplir el año, las y los bebés atraviesan muchos procesos de desarrollo cognitivos, físicos, sociales y emocionales: aprenden a controlar sus extremidades; empiezan a gatear, y con un poco de ayuda pueden hasta pararse y empezar a dar sus primeros pasos. También, aprenden a entender y expresar emociones más complejas como la felicidad o la ansiedad, a construir su carácter y personalidad, y a querer comunicarse con las personas a su alrededor[1].

Debido al acelerado crecimiento de esta etapa, los bebés comienzan a necesitar muchos más nutrientes, que por sí sola la leche materna no puede proveer. Por lo tanto, a partir del sexto mes, es preferible introducir una alimentación complementaria que sea rica en los nutrientes necesarios para que los bebés puedan alcanzar todos los hitos de crecimiento. Esta alimentación no sustituye a la leche materna, solamente la complementa, por lo que no es recomendable suspenderla.

La alimentación complementaria no es sólo importante para cubrir las necesidades nutricionales del bebé, sino que a través de ella se forman las bases para los hábitos alimenticios que adoptará el bebé en el futuro, al igual que fortalece su sistema digestivo y su sistema inmune. La Organización Mundial de la Salud ha desarrollado 10 principios para la orientación de la alimentación complementaria, los cuales establecen estándares de calidad para guiar los comportamientos deseables durante este periodo de desarrollo durante los primeros 1,000 días del bebé. Los principios de orientación son los siguientes[2]:

  1. Practicar la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad, introducir los alimentos complementarios a partir de los 6 meses de edad (180 días) y continuar con la lactancia materna.

  2. Continuar con la lactancia materna frecuente y a demanda hasta los 2 años de edad o más.

  3. Practicar la alimentación perceptiva, aplicando los principios de cuidado psico-social.

  4. Ejercer buenas prácticas de higiene y manejo de alimentos.

  5. Comenzar a los seis meses con cantidades pequeñas de alimentos y aumentar la cantidad conforme crece la niña o el niño, mientras se mantiene la lactancia materna.

  6. Aumentar la consistencia y la variedad de los alimentos gradualmente conforme crece la niña o el niño, adaptándose a los requisitos y habilidades de las niñas y los niños.

  7. Aumentar el número de veces que la niña o el niño consume los alimentos complementarios, conforme va creciendo.

  8. Dar una variedad de alimentos ricos en nutrientes para asegurarse de cubrir las necesidades nutricionales.

  9. Utilizar alimentos complementarios fortificados o suplementos de vitaminas y minerales para los lactantes de acuerdo a sus necesidades.

  10. Aumentar la ingesta de líquidos durante las enfermedades incluyendo leche materna (lactancia más frecuente), y alentar al niño a comer alimentos suaves, variados, apetecedores y que sean sus favoritos. Después de la enfermedad, dar alimentos con mayor frecuencia de lo normal y alentar al niño a que coma más.

A pesar de que la alimentación complementaria es necesaria, la leche materna sigue siendo una fuente importante de alimento durante este periodo de desarrollo, aportando el 50% de las necesidades nutricionales y de energía que necesita el bebé[3].

Por otro lado, una ingesta inadecuada o deficiente de nutrimentos durante el periodo de alimentación complementaria se puede traducir en un alto riesgo de malnutrición en los bebés. Entre las implicaciones más graves que se pueden generar se encuentra la deficiencia de hierro y zinc, la cual tiene como consecuencia una disminución de la capacidad física y del desempeño cognitivo, además de que puede influir en cambios en el comportamiento del bebé[4]. Además, alimentar al bebé con alimentos inadecuados para su crecimiento, como las bebidas gaseosas, puede tener resultados negativos en su salud y nutrición, incrementando las posibilidades de sufrir obesidad y sobrepeso en el futuro.

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Aunque se han logrado algunos avances en materia alimenticia, en México alrededor del 47% de niños y niñas de 0 a 23 meses no recibe una dieta mínima aceptable[5] que contenga los nutrimientos necesarios para su adecuado desarrollo, Además, el 48.3% de niñas y niños entre 0 y 23 meses consume bebidas azucaradas[6], lo cual contribuye al elevado índice de obesidad y sobrepeso que hay en el país.

Para mejorar esta crisis de inseguridad alimentaria y malnutrición durante los primeros 1,000 días de vida, el Gobierno de México debe mejorar la calidad y ampliar la cobertura de los programas de alimentación ya existentes, para que pueda llegar la asistencia alimentaria todos los bebés del país, especialmente aquellos en lugares más vulnerables. Además, se deben aumentar esfuerzos para orientar a padres, madres y las comunidades hacia una alimentación complementaria saludable, y así prevenir la malnutrición en todas sus formas de todos los niños y niñas durante sus primeros 1,000 días.  

 

[1] Children's Hospitals and Clinics of Minnesota (2019). Developmental Milestones 6 to 12 Months. https://www.childrensmn.org/educationmaterials/childrensmn/article/15314/developmental-milestones-6-to-12-months-/                                                                      [2] Organización Mundial de la Salud y Organización Panamericana de la Salud (2010). La alimentación del lactante y del niño pequeño. https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/44310/9789275330944_spa.pdf?sequence=1                                                                                                           [3] Organización Mundial de la Salud y Organización Panamericana de la Salud (2010). La alimentación del lactante y del niño pequeño. https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/44310/9789275330944_spa.pdf?sequence=1                                                                                                           [4] Pardío-Lopez J. (2012) Alimentación complementario del niño de seis a 12 meses de edad. Acta Pediátrica de México. https://www.redalyc.org/pdf/4236/423640333007.pdf                                                                                                                                                                     [5] Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres (ENIM) del Instituto Nacional de Salud Pública y UNICEF: https://www.unicef.org/mexico/spanish/UNICEF_ENIM2015.pdf                                                                                                                                                      [6] Ibíd.

 

 

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