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LA NUTRICIÓN MATERNA DURANTE LOS 1,000 PRIMEROS DÍAS

Los cuidados que reciba la madre durante este periodo son fundamentales también para el adecuado desarrollo de la o el bebé.

El embarazo es una etapa crucial para el desarrollo cognitivo y físico de un bebé, ya que se presenta uno de los desarrollos cerebrales más importantes, aumentando de 10,000 células cerebrales en las primeras 4 semanas a 10 mil millones de células durante el segundo trimestre del embarazo[1]. Además del cerebro, todos los sistemas y funciones del cuerpo continúan formándose, así que la o el bebé se encuentra en un momento muy vulnerable de su desarrollo; por lo que  cualquier factor externo puede causarle un daño permanente.

Durante el embarazo las y los bebés están expuestos a los mismos factores ambientales, nutricionales y sociales que afectan a la madre como: una vida sedentaria, enfermedades crónicas e infecciones, e incluso el consumir alcohol, tabaco o drogas.

Además de las condiciones ya mencionadas, existen otras que pueden generar problemas en el desarrollo cognitivo, físico, motor y emocional en la o el bebé -en muchos casos irreversibles- como el consumo de medicamentos, la presencia de altos niveles de estrés, una dieta inadecuada o la falta de suplementos como el hierro, ácido fólico y el zinc.

Save the Children trabaja en comunidades con altos niveles de marginación para promover un seguimiento adecuado durante y después del embarazo

Uno de los factores clave durante el embarazo es la nutrición de la madre. Es común pensar que durante esta etapa se debe aumentar la ingesta de alimentos para cumplir con los requerimientos energéticos de la madre y la o el bebé, sin embargo, la realidad es que durante el embarazo el requerimiento energético solo aumenta un 10%[2], por lo que la orientación nutricional debe centrarse en el tipo de dieta y suplementos que la madre debe consumir como[3]:

  • Hierro: Si se produce una carencia en la sangre, puede generar anemia, condición perjudicial en el desarrollo neuroconductual de él o la bebé, retraso en su crecimiento, o nacimiento precoz.

  • Ácido fólico: Ayuda a prevenir problemas en el desarrollo del tubo neuronal, como espina bífida.

  • Calcio: Previene la hipertensión y la preeclampsia.

  • Yodo: Contribuye al desarrollo cerebral.

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En México aún persiste la malnutrición durante el embarazo: 2 de cada 10 mujeres embarazadas presentan anemia [4], lo que trae como consecuencia que 10.5%[5] de las y los bebés recién nacidos pesen menos de 2,500 gramos al nacer, causando riesgos a su salud inmediata y futura.

Los datos anteriores evidencian foco rojo respecto a la nutrición materna, por lo que es fundamental generar políticas públicas que atiendan la falta de acceso a una alimentación de calidad, ampliar la cobertura de los programas de acceso a suplementos y de mejora alimenticia; así como la adopción de estrategias para la diversificación nutricional de la madre y su bebé.

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[1] Thousand days organization. Why Thousand Days. https://thousanddays.org/why-1000-days/

[2] European Foundation for the Care of Newborn Infants. Why the first 1000 days of life matter. https://www.efcni.org/wp-content/uploads/2018/05/2018_04_23_EFCNI_1000Tage_Factsheet_web.pdf

[3] Essential Nutrion Actions. World Health Organization. 2013. https://www.who.int/nutrition/publications/infantfeeding/essential_nutrition_actions/en/

[4] Datos del Banco Mundial: https://datos.bancomundial.org/indicador/SH.PRG.ANEM?locations=MX

[5]  Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres (ENIM) del Instituto Nacional de Salud Pública y UNICEF: https://www.unicef.org/mexico/spanish/UNICEF_ENIM2015.pdf

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