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Los retos de la educación inicial ante el COVID-19

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La crisis por el COVID-19 no sólo ha traído consigo retos al sector salud, también ha puesto a prueba al sector educativo para adaptarse a la pandemia.

 

La nueva modalidad a distancia presenta nuevos desafíos a docentes, madres, padres y cuidadores para continuar garantizando educación a pesar de la emergencia sanitaria. Este es también el caso en la educación inicial, la cual es un derecho de niñas y niños para lograr el desarrollo adecuado durante sus primeros 1,000 días de vida.

 

La educación inicial se define como el conjunto de programas y servicios, que fortalecen el desarrollo cognitivo, social, físico y emocional y el aprendizaje de habilidades, hábitos y valores en niñas y niños, desde su nacimiento hasta cumplir los seis años de edad[1],[2]. En México contamos con diversas modalidades de educación inicial que incluyen:

 

  • No escolarizada, a través del programa de educación inicial no escolarizada del Consejo Nacional de Fomento Educativo y Educación Indígena (CONAFE) o el Programa de Visita a los Hogares, Un Buen Comienzo;
  • Escolarizada, a través de servicios de salud o instituciones como Centros de Desarrollo Infantil (CENDI), estancias infantiles, guarderías o Centros de Atención Infantil (CAI)[3]
  • Semiescolarizada, en donde miembros de la comunidad se ofrecen de voluntarios para atender a niñas y niños en los Centros de Educación Inicial Públicos (CEI)[4].

 

Cada modalidad tiene un tipo de interacción específica con las madres, padres o cuidadores de las niñas y los niños, pero todas tienen el factor común de contribuir a la crianza compartida, la orientación y formación de capacidades parentales, y el fomento a una crianza con ternura[5].

 

Debido al rápido crecimiento cerebral que se genera durante esta etapa de vida, los conocimientos y experiencias a los que estén expuestos las niñas y los niños en sus primeros 1,000 días, tendrán consecuencias al corto y largo plazo en el afianzamiento de su desarrollo. En este sentido, la educación inicial tiene un impacto positivo en la reducción de la pobreza, al disminuir las desigualdades educativas y garantizar que las niñas y los niños alcancen los hitos de desarrollo adecuados para su edad. Además, la evidencia demuestra que aquellas niñas y niños que reciben una educación inicial de calidad tienen más probabilidades de continuar su educación y tener un futuro más próspero[6].

 

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Según un estudio realizado por la Organización de Cooperación de Desarrollo Económico (OCDE), para que la educación inicial logre resultados positivos debe ser de alta calidad, accesible y flexible para las madres y los padres[7]. Además de contar con centros de atención y cuidado de calidad, el acompañamiento y orientación para capacitarles en actividades de desarrollo para los niños y las niñas es fundamental para que éste sea el adecuado en todo momento.

 

En los últimos años, México ha dado pasos para avanzar en la educación inicial. En primer lugar, se desarrolló el programa Un Buen Comienzo, el cual es la base pedagógica de todos los Centros de Atención Infantil (CAI), públicos y privados, del país. Por otro lado, el 15 de mayo de 2019, se reformó el artículo 3º Constitucional en el que el Estado se responsabiliza de garantizar e impartir la educación inicial, además de establecer que “La educación inicial es un derecho de la niñez y será responsabilidad del Estado concientizar sobre su importancia”[8].

 

A pesar de estos avances, en México menos del 15% de población de las niñas y niños entre 0 y 3 años de edad tienen acceso a una educación inicial[9]. Debido a la falta de cobertura en atención y cuidados de calidad, el desarrollo de las niñas y los niños se ha visto comprometido, dado que el 23% de niños y niñas de 4 meses a 4 años presentan dificultades en el desarrollo en al menos alguno de los ámbitos: físico y motor, socio-emocional, cognitivo y del lenguaje[10].

 

En este sentido, la educación inicial de las niñas y los niños se ha visto limitada por diferentes factores, entre los que se incluye la falta de una campaña informativa para madres, padres y cuidadores por parte de la Secretaría de Educación Pública para promover la importancia de la educación inicial en esta etapa de vida. Por otro lado, recientemente 15 estados de la República iniciaron programas de formación docente para la educación inicial, lo cual debe continuar ampliándose hasta alcanzar todas las universidades y programas de formación docente en todo el país. Aunado a lo anterior, no se han realizado evaluaciones de impacto al programa de educación inicial, que permita determinar el impacto de la estrategia educativa de educación inicial en las niñas y los niños al mediano y largo plazo.

 

Finalmente, debido a la eliminación del programa para el “Programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras”, muchos espacios que dependían de este presupuesto se han visto obligados a cerrar[11], afectando sobre todo a aquellas madres, padres y cuidadores, que no cuentan con prestaciones laborales y no tienen acceso a los servicios de educación inicial que brinda el IMSS, ISSSTE y otras instituciones.

 

Ante el reto de la pandemia por el COVID-19, los servicios que brindan educación inicial fueron denominados actividades esenciales[12], y se creó el programa de educación a distancia de la Secretaría de Educación Pública, Aprende en Casa, el cual incluyó una sección de educación inicial. Ésta, contiene información para orientar a madres, padres y cuidadores en las actividades que podrían hacer en casa para continuar promoviendo el aprendizaje y el desarrollo integral durante los primeros 1,000 días de vida.

 

No obstante, la pandemia ha amplificado los retos previamente mencionados y ha ocasionado que nuevos obstáculos impidan que las niñas y los niños puedan recibir educación inicial. En primer lugar, debido a las medidas de prevención del Covid-19, muchas niñas y niños han dejado de asistir a los centros de educación inicial, siendo más propensos a sufrir de negligencia y violencia familiar, lo cual puede tener un impacto negativo en la adquisición de habilidades que deben alcanzar para esta etapa de vida[13].

 

Por otro lado, aunque en el contexto de COVID-19 se han creado contenidos para orientar a madres, padres y cuidadores en la promoción de la educación inicial para los primeros 1,000 días, éstos son transmitidos por televisión o internet. No todas las familias cuentan con el mismo tiempo, o acceso a internet o televisión en sus casas. De hecho, 7.5% de los hogares en México no cuentan con televisión, y solamente 56.4% cuentan con internet[14]. Lo que hace complicado promover el aprendizaje de muchas niñas y niños.

 

Otro reto está relacionado con las posibilidades de supervivencia de los servicios de educación inicial del país durante y después de la emergencia por Covid-19. Como se mencionó anteriormente, el presupuesto destinado a los servicios de educación inicial se ha visto reducido en el último año, dando como resultado que, ante la disminución de la matrícula por las medidas de prevención contra el Covid-19, muchos espacios educativos, privados y públicos, no logren mantenerse abiertos, reduciendo aún más el porcentaje de cobertura de educación inicial en el país.

 

Desde Save the Children hacemos un llamado al Gobierno de México para que presente a la brevedad el Programa Nacional de Educación Inicial, así como un plan para lograr la cobertura universal de la educación inicial al 2024, que incluya los recursos requeridos para que existan condiciones para la expansión de la educación inicial. Este programa debe también considerar cómo se protegerá y dará sostenibilidad a la infraestructura y capacidad instalada, al igual que a los recursos humanos, que existen al momento, y finalmente, incluir el monitoreo y evaluación de impacto de los servicios de atención vinculados al programa.

 

Aunado a lo anterior, se deben ampliar las oportunidades de formación para las y los agentes educativos en educación inicial en todas las instituciones de formación docente del país. Se tienen que mejorar también las condiciones laborales de las y los maestros en educación inicial del país, incluyendo mejoras en los salarios y prestaciones que, aunque ha incrementado, sigue estando por debajo de los salarios de las y los maestros en educación primaria o secundaria.

 

Ante el reto que representa la posibilidad de no volver a clases en el nuevo ciclo escolar 2020-2021 y las brechas en el acceso a información que existen en los hogares, es necesario que la Secretaría de Educación Pública y las instituciones de educación locales, trabajen con las comunidades para incluir métodos de aprendizaje, orientación y acompañamiento digital para garantizar que madres, padres y cuidadores cuenten con acceso a los contenidos de educación inicial a distancia.

 

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Finalmente, es fundamental que la Secretaría de Educación Pública dirija esfuerzos en acciones de comunicación para sensibilizar e informar a la población en general sobre la importancia de la educación inicial durante los primeros 1,000 días de vida, y su efecto al mediano y largo plazo en el bienestar de todas las niñas y los niños.

 

La educación inicial es un derecho de todas las niñas y los niños durante los primeros 1,000 días de vida, que permitirá puedan disfrutar de un futuro más próspero.

 

[1] Organización de Estados Iberoamericanos (1999). Educación inicial. Consultado en: https://rieoei.org/historico/documentos/rie22a06.PDF

[2] Secretaría de Educación Pública (2017). Un Buen Comienzo. Programa de educación inicial. Consultado en: https://www.planyprogramasdestudio.sep.gob.mx/descargables/biblioteca/inicial/1Educacion-Inicial_Digital.pdf

[3] Ibídem.

[4] Universidad Pedagógica Nacional (2013). La importancia de la educación inicial en el desarrollo infantil. Consultado en: http://200.23.113.51/pdf/30624.pdf

[5] Secretaría de Educación Pública (2017). Un Buen Comienzo. Programa de educación inicial. Consultado en: https://www.planyprogramasdestudio.sep.gob.mx/descargables/biblioteca/inicial/1Educacion-Inicial_Digital.pdf

[6] FPG Child Development Institute at UNC-Chapel Hill. Poverty and Early Childhood Intervention.

[7] Edward Melhuish. (2012). The Impact of Early Childhood Education and Care on Improved Wellbeing.

[8] Diario Oficial de la Federación (2019). DECRETO por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de los artículos 3o., 31 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia educativa. https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5560457&fecha=15/05/2019

[9]SIPINNA (2019)

[10] Gaceta Parlamentaria (2019). Anexo XVIII-Bis Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024. http://gaceta.diputados.gob.mx/PDF/64/2019/abr/20190430-XVIII-1.pdf

[11] Sin embargo (2020). Las estancias infantiles cumplen un año sin subsidio: unas cierran y otras suben las colegiaturas. Consultado en: https://www.sinembargo.mx/01-03-2020/3739422

[12] COVID-19 Medidas Económicas (junio, 2020). Nueva normalidad. Reactivación de la economía mexicana de forma responsable y segura. Consultado en: https://www.gob.mx/covid19medidaseconomicas/acciones-y-programas/nueva-normalidad-244196

[13] UNICEF (2020). Nota técnica: Protección de la niñez y adolescencia durante la pandemia del coronavirus. Consultado en: https://www.unicef.org/sites/default/files/2020-03/SPANISH-Technical-Note-Protection-of-Children-during-the-COVID-19-Pandemic.pdf

[14] INEGI (2020). Comunicado de Prensa. En México hay 80.6 millones de usuarios a internet y 86.5 millones de usuarios de teléfonos celulares: ENDUTIH 2019. Consultado en: https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2020/OtrTemEcon/ENDUTIH_2019.pdf

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