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Malnutrición y sus efectos en los primeros 1,000 días de vida

Malnutrición y sus efectos en los primeros 1,000 días de vida_Save the Children

 

La malnutrición puede generar efectos irreversibles en el desarrollo de niñas y niños. La pandemia actual y el recorte a presupuestos para su atención, les coloca en una situación aún más vulnerable.

 

En sus primeros 1,000 días de vida, las niñas y los niños necesitan tener acceso a los nutrimentos necesarios para lograr un desarrollo cognitivo y físico adecuado. Sin embargo, en México existe un problema de malnutrición que dificulta que esto suceda y que se ha profundizado debido a la pandemia por COVID-19.

 

La malnutrición se caracteriza por el exceso o carencia de nutrientes en el organismo y es resultado de una vulneración de derechos de la niñez a la alimentación saludable, al agua, la salud y el bienestar[1]. En el país, tanto la inseguridad alimentaria como la baja prevalencia de lactancia materna son causas clave de la situación actual.

 

Algunas cifras reflejan el panorama: de acuerdo con la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, 55.5% de las familias mexicanas presentan algún grado de inseguridad alimentaria, es decir falta, de acceso a alimentos nutritivos; 48.2% de niñas y niños de 12 a 23 meses presentan anemia, la cual ha aumentado en un 10% en los últimos 6 años[2]; por su parte, solamente 28.6% de niñas y niños recibe lactancia materna exclusiva y 29% recibe lactancia materna continua a los dos años[3]. Las poblaciones más vulnerables del país, como las comunidades indígenas, rurales o en situación de pobreza extrema son las más afectadas[4].

 

La pandemia causada por el COVID-19, representa otra grave amenazan para la salud de niñas y niños, por favor, ayúdanos a garantizar su derecho a la alimentación.

 

A ese panorama se sumó la pandemia por la COVID-19. En la encuesta #ENCOVID19Infancia el 71.1% de los hogares con niñas y niños, reportó tener menores ingresos, en comparación con el periodo previo a la cuarentena, mientras que el 35.2% reportó que uno o más integrantes perdió su empleo o su fuente de ingresos[5]. Esto quiere decir que 1 de cada 3 hogares con niñas y niños puede experimentar inseguridad alimentaria moderada o severa, lo que repercute en una disminución al acceso de alimentos o pasar hambre por falta de dinero o recursos[6].

 

Esta situación de precariedad a la que se están enfrentando miles de hogares del país, también se ve agravada por la desaparición de programas sociales de ayuda alimentaria como Prospera, Programa de Inclusión Social, el Programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras, la cual lograba una cobertura de hogares beneficiarios de 17.7%, especialmente en las zonas más vulnerables del país[7]. Por otro lado, preocupa la disminución o eliminación de presupuesto a programas que ayudaban a disminuir la inseguridad alimentaria de niñas y niños, como el Programa de Escuelas de Tiempo Completo. Lo anterior, aunado a la cobertura limitada de los programas que se han logrado mantener.

 

Por la problemática que se presenta en el país en materia de nutrición, Save the Children hace un llamado a las Autoridades del Estado mexicano, a tomar las medidas necesarias para garantizar el derecho de niñas y niños en sus primeros 1,000 días de vida a una alimentación nutritiva y adecuada.

 

La leche materna es el mejor alimento que niñas y niños pueden consumir en sus primer año de vida. Ayúdanos a promover acciones para su práctica.

 

Es necesario fortalecer la promoción de la lactancia materna y generar políticas públicas que garanticen atención y un contexto propicio y respetuoso para que las madres puedan alimentar a sus bebés en los diferentes espacios donde se desenvuelvan. Además, hay que robustecer las estrategias contra la obesidad y el sobrepeso, y enfocarlas en acciones de prevención para el grupo poblacional de la primera infancia, como la promoción de la lactancia materna, y la garantía de acceso a alimentos suficientes y nutritivos para las poblaciones que padecen pobreza alimentaria. Aunado a lo anterior, a los programas que ya existen, como el de Prevención y Control de Sobrepeso, Obesidad y Diabetes, se les debe garantizar el presupuesto suficiente para su implementación, no reducirlo[8].

 

También es necesario ampliar la cobertura de beneficiarios de los programas sociales existentes de apoyo alimentario. Lo anterior, implica fortalecer los programas, asignando presupuesto suficiente para que puedan continuar operando y adaptarse a las medidas de higiene por COVID-19. Este es el caso también para los programas de protección social, sobre todo para las familias con niñas y niños que han perdido fuentes de ingreso por la pandemia.

 

Es necesario que el Gobierno y las dependencias de la administración pública garanticen un ejercicio del gasto eficiente y que los programas que previenen la malnutrición, tengan resultados tangibles. De otra forma las brechas de desigualdad a la que se enfrentan niñas y niños, se profundizarán aún más, lo que les acompañaría desde sus primeros 1,000 días hasta su vida adulta.  

 

La articulación de instituciones, así como entre el gobierno federal, los gobiernos estatales y municipales deben dirigirse a que iniciativas como la Estrategia Integral de Asistencia Social Alimentaria continúen llegando a todas las familias que se encuentran en una situación de inseguridad alimentaria severa, y, por ende, asegurar que las niñas y los niños en sus primeros años de vida cuenten con una nutrición correcta.

 

Las y los Defensores de la Niñez son personas como tú, preocupadas por la situación de la niñez en México y que buscan comprometerse con el cambio que necesitan para mejorar su presente y futuro.

 

 
Fuentes:
 
[1] FAO, INSP, OMS/OPS, UNICEF (2020). Recomendaciones de política pública nacional, estatal y local para la prevención, control y reducción de la mala nutrición en niñas, niños y adolescentes en México. Consultado en: https://www.unicef.org/mexico/media/5076/file/Recomendaciones.pdf
 
[2] Ibídem.
 
[3] INSP. (2020). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018-19 https://ensanut.insp.mx/encuestas/ensanut2018/doctos/informes/ensanut_2018_informe_final.pdf
 
[4] INSP. (2020). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018-19 https://ensanut.insp.mx/encuestas/ensanut2018/doctos/informes/ensanut_2018_informe_final.pdf
 
[5] EQUIDE y Unicef (2020). Resultados de la #ENCOVID-19Infancia: Acumulado mayo. julio de 2020. Consultado en: https://www.unicef.org/mexico/media/4496/file/Acumulado%20de%20mayo%20a%20julio.pdf
 
[6] Ibídem.
 
[7][7] INSP. (2020). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018-19 https://ensanut.insp.mx/encuestas/ensanut2018/doctos/informes/ensanut_2018_informe_final.pdf
 
[8] El presupuesto del programa de Prevención y Control de Sobrepeso, Obesidad y Diabetes presentó una reducción al presupuesto destinado a la atención de niñas, niños y adolescentes de $1,264,472 para el 2021, en comparación con el presupuesto aprobado en el 2020. Consultado en: https://www.dof.gob.mx/2020/SHCP/PEF_2021.pdf
 
 
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