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Primeros mil días: 0 a 6 meses

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Los primeros momentos de vida son únicos. Al nacer, los bebés se encuentran en la etapa más vulnerable de su vida.

Las condiciones del parto, el entorno y las atenciones que reciba o deje de recibir, generan un impacto directo en la formación de los sistemas fisiológicos de su cuerpo, en funciones motoras, cognitivas y emocionales a largo plazo.

Es esencial garantizar que el bebé se alimente de la primera leche que produce la madre – el calostro. Esta primera leche materna se produce en los primeros 3-4 días después del nacimiento del bebé, es rica en vitaminas liposolubles como E, A, potasio, caroteno, y minerales como sodio y zinc. Además, contiene muy pocas cantidades de lactosa y grasas, tiene una alta concentración de proteínas protectoras, como la lactoferrina, linfocitos y macrófagos, protegiendo al bebé de los gérmenes que se encuentran en su entorno y fortaleciendo su sistema inmune.

Por otro lado, la Organización Mundial para la Salud (OMS) recomienda el contacto directo piel con piel entre la madre y el bebé inmediatamente después del nacimiento, por lo menos por una hora. Lo anterior, ayuda a iniciar la lactancia materna, y aumenta la posibilidad de mantener la lactancia exclusiva por los siguientes seis meses. Este proceso tan elemental también ayuda a fortalecer el vínculo entre el bebé y la madre, apoya la regulación térmica del bebé, así como a formar la autorregulación emocional por disminuir el estrés del bebé.

Además de la protección natural brindada por la leche materna en las primeras horas, es crucial que los recién nacidos empiecen el proceso de vacunación con la primera vacuna de hepatitis b, y la dosis única contra la tuberculosis (BCG). Estas herramientas de apoyo a su sistema inmune, permitirán que los sistemas fisiológicos del bebé se protejan de contra enfermedades respiratorias, gastrointestinales, entre otras, y puedan enfocarse en desarrollarse correctamente.

En los siguientes 182 días, las funciones motoras del bebé se desarrollarán hasta poder mover la cabeza y los dedos, sonreír, sentarse y gatear. Cognitivamente, aprenderán a reconocer voces y formar sonidos, a responder a su entorno, y emocionalmente, crearán lazos con sus padres y podrá sentirse seguro con quienes le rodean. El amor, el apego, el estímulo y la buena alimentación con leche materna serán fundamentales para el inicio de toda una serie de conexiones neuronales únicas, claves en los primeros mil días.

Sin embargo, si no se cuenta con los cuidados y atenciones establecidos anteriormente, los primeros 28 días de vida, o periodo neonatal, pueden tornarse altamente vulnerables y peligrosos para el bebé, siendo más proclive a enfermedades e infecciones, arriesgando su desarrollo de manera importante. Riesgos, que pueden ser prevenibles, en el entorno de los bebés también pueden ocasionar la muerte infantil, al no contar con sistemas de agua potable, al incumplir con el primer esquema de vacunación, o no haber sido alimentado en la primera hora por leche materna, resultando en afecciones como neumonía, diarrea o deshidratación aguda en los niños y niñas.

En Save the Children nos preocupamos por la primera infancia. Apóyanos para llegar a más niñas y niños

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2017 murieron 2,5 millones de niños en su primer mes de vida alrededor del mundo. En México, a pesar de que se ha logrado disminuir la cifra de mortalidad infantil, el 41% de las defunciones de menores de cinco años corresponde a recién nacidos. Entre las causas de muerte neonatal se encuentran afecciones originadas en el periodo perinatal, responsable de una de cada dos muertes (51.3%). 24.8% de los fallecimientos se deben a malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas y 4.2% se debieron a muertes por accidente.

La tasa de mortalidad neonatal es un indicador importante del avance de los servicios de salud del país. Garantizar que las madres tengan acceso a controles prenatales capacitados y de calidad previene riesgos de bajo peso al nacer, preclamsia, infecciones urinarias y los nacimientos prematuros. Es fundamental que el Gobierno de México y las Instituciones de Salud del país aseguren una atención respetuosa, libre de violencia a las madres, con personal adecuado, y atención postnatal para ellas y sus recién nacidos. De igual manera, que brinde apoyo para la lactancia materna en la primera hora de nacimiento y las vacunas necesarias, como la de Hepatitis B y el BCG.

Con esto podremos mejorar las posibilidades de un desarrollo sano de las niñas y los niños durante los primeros seis meses de vida. Porque queremos que sus primeros mil días sean los mejores. Súmate para asegurar que niñas y niños crezcan seguros 

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