Bienvenido al movimiento Save the Children

ROSTROS Y VOCES DE LA #CARAVANAMIGRANTE

 

 KM

Hace más de dos semanas que Katya Isabel* y su hija salieron de Honduras camino de un mejor futuro. Así le gusta explicarlo. Reconoce que la caminada es difícil, pero la esperanza de llegar a “un lugar estable, un lugar donde no haya violencia, un lugar sano para la niña” guía su recorrido. Tiene 22 años y es madre soltera. Viaja sola junto con la pequeña, de 4 años, y asegura que hay más mujeres como ella: “Algunas viajan incluso con 4 y 5 niños”.

Saber que no es la única mamá sola le da fuerza para seguir, pero reconoce que tiene miedo: “He escuchado que dicen que se pierden los niños, pero yo no lo he visto. Lo que sí he presenciado es que a una muchacha que venía delante de mí se le murió el niño de 7 meses. Eso es bien duro, bien feo”.

Arriesgar la vida de su hija es lo último que quisiera, pero la niña está cansada y le pide casi diario regresar a casa: “Me dice ‘ya no, vámonos para la casa, ya no quiero caminar, me duele la cabeza’. Incluso le ha pegado fiebre del sol. Entonces yo le hablo, le digo que vamos a vivir en un lugar más bonito, que le va a gustar y que esto va a quedar en un recuerdo”. Siente que no puede dar marcha atrás porque no quiere volver al lugar del que partió, así que mientras llega otro día, calma a la niña con promesas: “Le digo que vamos buscando un lugar mejor”.

Desconoce dónde será. Tiene miedo de llegar a la frontera de Tijuana porque le han dicho que “ahí está bastante feo”. “Dicen que se roban los niños para vender los órganos, para prostitución infantil –explica-. Vamos arriesgándonos a que pase algo malo a nuestros hijos, creo que tampoco es justo. Ojalá que no toquen a nuestros niños”.

De nuevo el miedo. Cuenta que incluso cuando va al baño, se lleva a su hija: “No me la despego porque me da temor que se la puedan robar”. A la noche, cuando llega el momento de dormir, cae cansada, pero siempre atenta para amarrar la mano de la pequeña: “Y cuando siento que ella se levanta, ya siento que está ahí cerca”.

En ocasiones, la desesperación lo invade todo. Se pregunta por qué arriesgar la vida de su hija, pero la respuesta es siempre la misma: “La mayoría que venimos aquí venimos buscando un mejor futuro para nuestros hijos”. Espera que ese anhelo no se quede varado en la frontera. “Mi destino final sería echarle ganas hasta allá, hasta arriba, para que mi niña vaya al high school y yo busque un trabajo estable para darle un mejor futuro. Esto es drástico, es feo dormir en la calle, dormir con tu niña, no tener un techo, aguantar agua, sol… es bien complicado”, concluye Katya Isabel*

Proteger y brindar apoyo a niños y niñas que integran la Caravana Migrante es una prioridad para Save the Children. Para ello, instalamos Espacios Amigables para la Niñez en algunas de las paradas de la Caravana, donde brindamos apoyo psicosocial a niños y niñas, además de informar a las familias sobre Derechos Humanos, prácticas de salud e higiene.

En situaciones de movilidad humana, es fundamental atender a las niñas, niños y adolescentes. Están recorriendo muchos kilómetros a pie, en condiciones difíciles. Es necesario que existan suficientes especialistas en la salud, como pediatras, que les atiendan inmediatamente en el duro camino que emprenden día con día”, señala Fátima Andraca, coordinadora de Respuesta Humanitaria de Save the Children.

 

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