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Salvar vidas de recién nacidos es posible

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En 2017 murieron 2.5 millones de niñas y niños en su primer mes de vida a causa de enfermedades prevenibles*.

Los primeros 28 días después del nacimiento, lo que se conoce como periodo neonatal, representa la etapa más vulnerable durante los primeros 1,000 días de vida. En esta etapa, la inmadurez de los distintos sistemas del cuerpo limita los mecanismos de defensa, haciendo que los bebés sean más propensos a enfermedades e infecciones.

En México, a pesar de que se ha logrado disminuir la cifra de mortalidad infantil, el 41% de las defunciones de menores de cinco años corresponde a recién nacidos. Entre las tres principales causas de muerte neonatal se encuentran: las afecciones originadas en el periodo perinatal, responsable de una de cada dos muertes (51.3%); seguidas de los fallecimientos debido a malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas (24.8%) y en tercer lugar muertes por accidente (4.2%).

Los factores que influyen en las muertes neonatales prevenibles se encuentran el no contar con: acceso a servicios de salud oportunos, con un esquema de vacunación, con acceso a agua potable y no contar con una alimentación adecuada a través de leche materna o de sustitutos sólo cuando sea necesario.

¡Tú puedes ayudar a prevenir las muertes neonatales! Súmate como defensor de la niñez

Cuidar la salud de los bebés durante sus primeros mil días de vida es fundamental. Es por eso que los expertos en la materia han definido que la tasa de mortalidad infantil representa un indicador para medir el avance y desarrollo de los países. Si bien, México es uno de los países que ha disminuido la tasa de mortalidad neonatal e infantil, pero aun sigue enfrentando retos en aquellas zonas donde habitan comunidades indígenas y persiste la pobreza.

Por estas razones es importante redoblar los esfuerzos para que las mujeres embarazadas cuenten con acceso a controles prenatales con médicos capacitados en la materia, así se tendrá una buena salud materna y por consecuencia se reducirán riesgos de padecer eclampsia, preclamsia o que los bebés presenten bajo peso al nacer. De igual manera, es fundamental que las mujeres tengan partos respetuosos, libres de violencia y con personal adecuado, y atención postnatal para ellas y sus recién nacidos, que garantice la lactancia materna en la primera hora de nacimiento y las vacunas necesarias, como la de Hepatitis B.

México está muy cerca de eliminar la mortalidad neonatal a 7.8 muertes por cada 1,000 nacidos vivos. Sin embargo, el Gobierno y las Instituciones de Salud deben garantizar que existan servicios de salud y sanidad de calidad, respetuosos y pertinentes, que aseguren que estas muertes sean reducidas a cero para el año 2030.

Eliminar la mortalidad neonatal es posible. ¡Súmate!

 

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