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Vacunar es proteger a niñas y niños

Vacunar a niñas y niños es fundamental para cuidar su salud y crecimiento. Las vacunas refuerzan el sistema inmunológico, lo cual evita el contagio y la propagación de enfermedades.

Actualmente, enfermedades mortales como la viruela han sido erradicadas, pero otras como la poliomielitis y el sarampión siguen vigentes, por lo que no debemos bajar la guardia, sobre todo, en niñas y niños en condiciones de pobreza y marginación, con acceso limitado a servicios sanitarios.

 

La primera infancia (0-6 años) es la etapa donde la vacunación debe ser más constante. Se recomienda que niñas y niños en este rango de edad reciban al menos 14 vacunas para fortalecer su sistema inmunitario. En el caso de niñas y niños menores de 2 años, la vacunación no es una opción, por lo que es importante que las familias cuenten con todas sus vacunas, a fin de proteger a sus bebés en esta etapa tan sensible.

 

La mayoría de las enfermedades son prevenibles, salvo aquellas que por su naturaleza pueden ser graves, e incluso mortales, y otras que se presentan periódicamente y cuyo contagio es difícil de evitar. Siempre que se pueda, una alimentación balanceada, estimulación temprana y visitas regulares al pediatra ayudarán a mantener un buen estado de salud.

 

Los efectos secundarios de la vacunación como causante de autismo o de la propagación de las enfermedades carecen de estudios o validez científica. Vacunar a niñas y niños siempre será la mejor forma de protegerlos.

 

Lograr el desarrollo sano durante la niñez es posible. Por ello, ante cualquier pregunta respecto al esquema de vacunación, sus efectos u otras dudas, es recomendable acercarse al centro de salud más cercano o al médico de confianza.

 

*Conoce el esquema básico de vacunación, así como las reacciones más comunes y jornadas de vacunación aquí.

 

Campaña Navidad Save the Children-1